jueves, 1 de marzo de 2018

PROYECTO DE INVESTIGACIÓN PARA VALORAR LOS EFECTOS DEL MÉTODO ESTIVILL


Hoy quiero compartiros un proyecto de investigación que se está llevando a cabo en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco y cuya finalidad es valorar el llamado popularmente Método Estivill, conocido en los círculos profesionales como Extinción gradual, Llanto controlado o Consuelo controlado.

Hasta el día de hoy no existen pruebas directas publicadas en revistas científicas (revisadas por pares) que demuestren efectos negativos, y en esto se basan sus defensores para seguir recomendando su práctica, a pesar de los numerosos indicios publicados de que sí puede tener efectos nocivos significativos, especialmente a largo plazo. 

Por lo tanto, considero muy necesario que desde diferentes disciplinas -y, por lo tanto, perspectivas- se siga evaluando sus efectos.

Os adjunto el e-mail que he recibido del doctor Amenabar solicitando mi colaboración en la divulgación del cuestionario y os animo encarecidamente a participar si tenéis experiencia con el método.

Estimado/a colaborador/a:
 
Somos un equipo de profesionales que, preocupados por la salud mental de la población infantil, estamos realizando una investigación sobre el método Estivill.
 
Como es sabido, en 1996 Estivill publicó el libro «Duérmete, niño», en el que presentaba un método para acabar con los supuestos problemas de sueño infantil. Su propuesta consiste en un entrenamiento progresivo, con lapsos de tiempo cada vez más prolongados, en los que los adultos han de aguantar sus deseos de atender al niño que llora a la hora de dormir. Así, noche tras noche, hasta que el niño aprende a dormirse solo.
 
El método Estivill, aplicado a miles y miles de niños a lo largo de los años, ha suscitado gran polémica a nivel médico, psicológico y educativo, con posiciones encontradas entre sus partidarios y sus detractores.
 
Para poder conocer de primera mano cómo se ha vivido la aplicación del método Estivill, se han diseñado 2 CUESTIONARIOS:
               
1)     PARA QUIENES EN ALGÚN MOMENTO APLICARON EL MÉTODO ESTIVILL y desean participar en nuestra investigación, pueden hacer clic en este apartado.
 
2)     PARA QUIENES EN SU INFANCIA SE LES APLICÓ EL MÉTODO ESTIVILL y desean participar en nuestra investigación, pueden hacer clic en este apartado.


Dr. JOSÉ MARTÍN AMENABAR BEITIA
Nortasuna, Balioespena eta Psikologia Tratamenduaren Saila
Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico

domingo, 31 de diciembre de 2017

SOBRE PEDOFILIA Y LACTANCIA.

"Charité maternelleAutor: Edouard Alexandre Sain

Dos veces en la misma semana, dos personas ha acusado a las madres lactantes de pedófilas. Así de simple y así de tremendo. 

Una fue Pilar Aguilar en Tribuna Feminista. (Y no, no voy a poner el enlace para que, encima de publicar semejante bazofia, les suba el número de visitas a los peores artículos sobre el tema que he leído en mi vida). Pilar se refería a las madres que sienten placer al dar de mamar. La pobre ignoraba (prefiero pensar que era ignorancia porque la alternativa es que escribe por pura maldad) que el placer que siente la madre al dar de mamar es absolutamente fisiológico y una estrategia evolutiva universal que garantiza que la hembra mamífera que ha parido no va a abandonar a la delicada criatura a su suerte y, por el contrario, va a esforzarse por pasar horas ofreciendo alimento de su propio cuerpo. 

Familia de monos en el Estrecho de Gibraltar. Autor: María Berrozpe
Si la lactancia materna fuera algo desagradable y doloroso ya nos habríamos extinguido porque a nuestras antepasadas mamíferas no humanas los argumentos de la OMS sobre las bondades de la lactancia materna no les hubieran convencido en absoluto para realizar un acto que les supone un esfuerzo considerable y, encima, no recompensa de alguna manerar. Por el contrario, la vida tiene una estrategia maravillosa y fascinante para animar a los seres vivos con un sistema nervioso bien evolucionado a realizar actividades que favorecen su supervivencia: el placer. Así engendrar nuevos seres humanos, comer, defecar, cultivar las relaciones sociales amorosas y pacíficas, etc., son actividades que producen un profundo placer. Y la lactancia materna, dado su papel fundamental en la supervivencia de la nueva generación, no podía ser una excepción. Más bien todo lo contrario. Como el coito, la lactancia materna tenía que asegurarse de ser extremadamente placentera. 

Hoy en día los seres humanos hemos conseguido que para un gran número de mujeres no lo sea. Pero ahora ya tenemos un neocortex capaz de convencernos de amamantar a pesar del dolor, el estrés o el cansancio y, cuando ya tiramos la toalla, de desarrollar una leche animal adaptada que garantiza la supervivencia del bebé con daños colaterales relativamente aceptables. 

Pero este neocórtex no debería olvidar que la lactancia materna está diseñada para ser placentera. Repito: la lactancia materna saludable es placentera. Si la lactancia materna no es placentera, algo no está funcionando muy bien. 

Por lo tanto, los pezones están ahí para ser el punto de agarre del bebé o niño pequeño y hacer sentir placer a la madre cuando la criatura los coge con su boca para mamar. Como la naturaleza no da punzada sin hilo posiblemente consideró que si, además, resultan placenteros durante el coito con la pareja adulta, pues mucho mejor. Total, en placer no se debería escatimar nunca. Pero evidentemente su función primordial no era ser un juego erótico para el macho (o hembra) adulto, sino permitir al bebé y niño agarrarse a la glándula mamaria para beber su leche. 

A ver, señoras, si no perdemos la perspectiva. ¿De acuerdo?

Y de aquí paso a la siguiente acusación de pedofilia de esta semana: dos mujeres aseguraron, ante el artículo de una madre adoptiva que ha logrado amamantar a su bebé y alimentarlo en exclusiva con su leche (tras someterse a un proceso de inducción), que era un acto pedófilo, asqueroso y egoísta. Este artículo sí que os lo comparto porque es delicioso (los comentarios de las susodichas están en Facebook y ya las tengo bloqueadas, así que esos no los podéis ver), y África una de las mujeres más maravillosas que conozco. Os recomiendo compartir esta preciosa experiencia aquí:

Historia de una madre que dio el pecho a su hijo adoptado


Y yo desde mi blog, ante todo este sinsentido enfermizo solo puedo explicar que las glándulas mamarias solo necesitan el estímulo del pezón para empezar a producir leche, independientemente de si ha habido un embarazo previo. Generalmente, ante la ausencia del embarazo, al no haber experimentado el proceso de crecimiento glandular que este conlleva, no pueden producir todo lo que necesitará el bebé. Algunas madres, debido a problemas hormonales específicos, puede que nunca consigan nada de leche. Pero a pesar de todo, la lactancia materna es mucho más que sólo alimentación. Es un comportamiento complejo que ofrece al bebé seguridad, calor, regulación fisiológica y mucho, mucho, mucho amor. Decir que un bebé abandonado no puede recibir teta de su madre adoptiva porque ésta no tiene leche o porque no le ha parido y no comparte sus genes es como decir que una pareja no puede realizar el coito si no es fértil. 

Para ser madre y dar el pecho no hace falta haber parido a ese niño. Si eso fuera así miles de menores en todo el mundo estarían condenados a crecer sin madre. Y francamente, eso es inaceptable, sobre todo habiendo miles de mujeres deseosas de abrir su pecho y su corazón a estos niños, para hacerlos suyos. Una viculación materno-filial sana y absoluta puede realizarse perfectamente entre personas que no comparten filiación genética. Miles de hijos adoptados de todo el mundo somos prueba de ello. Y los otros miles de adoptados de todo el mundo que no han tenido la inmensa suerte de disfrutar de este vínculo con sus adoptantes no son prueba de que formarlo sea imposible. Sólo son prueba de que esta vinculación no siempre funciona, por lo que desde los profesionales especializados  hay que trabajar bien duro para que cada familia la logre. Los niños no se merecen menos.

Y para acabar, sólo añadir algo obvio que parece que se ignora: la lactancia materna no forma parte de la sexualidad coital. Obligar a un menor a participar en las sexualidad coital, para la que no está preparado en absoluto, es pedofilia. Ofrecer a un bebé/niño el pecho de su madre (biológica o adoptiva) es maternidad. La maternidad es parte del comportamiento sexual, pero no es coital. Decir que la lactancia materna es "pedofilia" porque produce placer es lo más terrible, injusto, sucio y enfermo que he leído en mi vida.

Y también es muy peligroso. Y por eso escribo este post. Para dejar unas cuantas cosas claras, porque los malos entendidos en este tema tienen consecuencias nefastas para los bebés y niños, y para sus madres. 

Y ahora, para acabar, sólo me queda desearos  a todos una feliz salida del año 2017 y una feliz entrada al 2018. 

¡Que tengáis un año lleno de amor!

Sobre todo ¡Mucho Amor!

Y que todos los bebés y niños del mundo lo tengan lleno de cálida, nutritiva y amorosa teta. 


Autor: Paul Cézanne

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miércoles, 5 de julio de 2017

¿Y QUIÉN ERES TÚ PARA...?


6:50 de la mañana.

Me levanto y me voy al ordenador a ver las buenas nuevas del día. Abro el correo y me encuentro la notificación de un comentario a mi último post. Es anónimo, o sea, no puede ser nada bueno. La gente que tiene algo maleducado y violento que decir el 99% de las veces lo hace al amparo de la anonimidad. La gente decente y honesta que no está de acuerdo con mis escritos suele comentar con su nombre y escribir palabras que, pudiendo ser agresivas, ni son violentas, ni son maleducadas y, la gran mayoría de las veces, tienen sus fundamentos, con los que yo podré o no estar de acuerdo, pero que finalmente suelen dar lugar a debates constructivos para todos, aunque finalmente nadie cambie de opinión. 

Lo leo:

¿Y quién eres tú para obligar a una subrogada a amamantar a un niño que no considera ni ha considerado hijo? ¿Y a la MADRE a amamantarlo porque te da la gana a ti, y a estimularse? Eres más machista que los machirulos.
Si tanto te preocupa la infancia, vete de voluntaria a Etiopía y deja en paz a los niños que ya tienen padres y que son muy deseados. 

Como por sistema borro las palabras anónimas ignorantes, maleducadas y violentas no me lo pienso más, y lo tiro a la basura. Pero me quedo con la cabeza llena de los ¿Y quién eres tú para...?  que quedan pendientes si un día los vientres de alquiler se regulan como quiere la parte poderosa del cuarteto: los padres receptores y los intermediarios. A su merced una mujer gestante y, sobre todo, una criatura humana vulnerable, deseada sólo si cumple los cánones de salud y belleza exigidos, en manos de los que actúan por dinero y los que actúan por el "todo vale" egoísta de su propios deseos. 

A estos, a los de arriba, a los que tienen la sartén por el mango...

al anónimo que con tanta ignorancia y falta de respeto osa entrar en mi casa a insultarme, 

yo les pregunto:

¿Y quién eres tú para aprovecharte de la vulnerabilidad de una mujer para dejarla embarazada mediante un procedimiento cargado de riesgos e incertidumbres (éticas y científicas), de un embrión que nunca será su hijo?

¿Y quién eres tú para obligarla, durante los meses de gestación, a seguir tus normas, en muchas ocasiones prisionera en una "granja de mujeres", lejos de su propia familia?

¿Y quién eres tú para prohibirle, por dinero, que tenga relaciones sexuales, beba o se drogue si le da la gana?

¿Y quién eres tú para obligar a nacer a un niño el día que a ti te conviene porque es el que me mejor te va para ir a recogerlo?

¿Y quién eres tú para privarlo de la que él considera "su madre", del piel con piel con ella, de su olor y de su sabor y, sobre todo, de la leche de sus pechos?

¿Y quién eres tú para privar al bebé del calostro y de la leche madura: el único alimento óptimo para el bebé humano y al que todos deberían tener derecho por defecto?

¿Y quién eres tú para obligar a la mujer gestante a abortar cuándo el producto del embarazo no es lo que tú deseabas tan fervientemente?

¿Y quién eres tú para evitar que aborte si cambia de idea y ya no quiere gestar al bebé que deseas?

¿Y quién eres tú para quitarle al bebé que ha gestado y parido si ya no quiere separarse de él?

¿Y quién eres tú para engendrar un ser humano con gametos anónimos, robando el sagrado derecho de esa criatura a conocer sus antecedentes biológicos?

¿Y quién eres tú para abandonar ese bebé si una vez nacido no cumple tus requisitos, dejando en ocasiones a la madre gestante con otro bebé a cargo, sin dinero y en condiciones todavía más precarias que en las que se encontraba antes de la gestación, o condenando a esta criatura a una vida de orfandad y miseria en una institución?

¿Y quién eres tú para ponerle precio a una vida?

¿Y quién eres tú para jugar al Dios todopoderoso que pasa por encima de todo y de todos para cumplir sus deseos en nombre del egoísmo disfrazado de amor pater/maternal?

Sé lo que me vas a contestar:

Soy el que tiene el poder y el dinero.

Y yo te añado: 

 ...y la falta de humanidad 


lunes, 3 de julio de 2017

¿QUIERES REGULAR LA MATERNIDAD SUBROGADA?



Últimamente se habla mucho sobre la regulación de los vientres de alquiler. Los defensores argumentan que existe el "derecho" a ser padres; que cualquier mujer debe tener la libertad de gestar un bebé para otros, si eso es lo que quiere; que hay muchísimas mujeres (con varias carreras universitarias y altísimo nivel socioeconómico) dispuestas a hacerlo por mero altruismo, sin recibir beneficios de ningún tipo; y que los que estamos en contra somos unos egoístas sin corazón que no tenemos la mínima empatía con la dura situación de las parejas, o no parejas, que desean ser padres y no pueden.

Pero, lo cierto, es que la realidad de esta práctica es muy distinta a la foto tipo Disneyland que nos quieren mostrar los defensores, y esta regulación tan reclamada por los interesados, y que presentan algunos partidos políticos, lo último que pretende es proteger los intereses y derechos del bebé producto del proceso o de la madre gestante. 

Por favor, no nos engañemos. Esta regulación está diseñada para proteger EXCLUSIVAMENTE los intereses de los receptores y los intermediarios. 

Y si no, pues os gustará mucho la propuesta que os dejo a continuación, centrada en la defensa de los derechos del bebé y la mujer gestante:
  1. La gestante es dueña de su cuerpo en todo momento y durante todo el proceso se respetará su libertad, estando prohibido prohibirle u obligarle a nada por contrato. Esto implica también que se puede echar atrás en cualquier momento. Puede decidir interrumpir el embarazo (dentro de la legalidad del país en el que se encuentra), no interrumpirlo aunque haya malformaciones o enfermedades o quedarse al niño tras el parto.
  2. La gestante cobrará de acuerdo al riesgo, esfuerzo, dedicación y duración de su servicio. Esta cantidad no podrá ser ser inferior a 100.000 euros netos para ella. (Y dejémonos de altruismos hipócritas, por favor. Todos sabemos que las mujeres realmente dispuestas a hacerlo por altruismo, psicológicamente sanas, se podrán contar con los dedos de una mano y ni de lejos cubrirán esa demanda que se pretende regular. Y como pagar, se va a pagar, que menos que se pague lo que merece cobrar una mujer que gesta un ser humano).
  3. El bebé nunca será producto de gametos anónimos. La identidad e historia de los donantes deberá estar convenientemente documentada y a disposición del sujeto producto del proceso en cuanto este lo reclame.
  4. El parto nunca será provocado sin razones médicas reales. Se priorizará un parto natural que sólo será intervenido en caso de riesgo REAL para la salud del bebé o la madre gestante. Nunca se modificará por el interés de los receptores o de los intermediarios.
  5. Tras el parto al bebé se le permitirá tomar el calostro de la madre gestante, por lo que será colocado sobre su pecho los primeros tres días de vida extrauterina. El paso al pecho de la madre receptora se producirá de manera gradual para minimizar al máximo el daño causado por la separación de la madre, esto es, la herida primal.
  6. La madre receptora (y esto va a ser de lo más polémico pero, que porras, prima el interés del bebé, así que yo lo suelto...) se estimulará la producción de leche por lo que seguirá un programa los meses previos al nacimiento debidamente dirigida por una IBCLC o asesora de lactancia. Si no consigue producir leche o no produce suficiente, tras el nacimiento del bebé se dará prioridad al uso del relactador sobre el biberón convencional. En este caso, el relactador se rellenará con la leche de la madre gestante, al menos los 6 primeros meses en la que la lactancia debe ser exclusiva. Si no hay madre receptora, o la madre receptora no consigue producir nada de leche, la madre gestante proveerá con la suya al bebé durante los dos primeros años de vida. Para ello se facilitará el almacenaje y transporte de la leche materna en las condiciones óptimas, todo a cargo de los padres receptores. Por cada litro de leche la madre gestante recibirá la cantidad de 100 euros adicionales que se cobrarán mensualmente. 

¡Ah!!!! ¿que así no???????

Ya...... Así a nadie le interesa que se regule ¿verdad?

A mí, tampoco, por supuesto. Porque el solo hecho de engendrar una criatura para separarla de la madre gestante y entregarla, con un intercambio de dinero por medio o sin él, me parece una aberración.

La maternidad es demasiado sagrada para convertirla en esto.



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domingo, 11 de junio de 2017

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.

Mucho ruido y pocas nueces. Eso es lo que ha ocurrido esta semana con el polémico (y mediocre) artículo de Paul et al. que pretendía cuestionar las recomendaciones de compartir habitación lanzadas a la sociedad por la academia de pediatría más poderosa del mundo: la American Academy of Pediatrics (AAP).

Finalmente yo sigo sin entender como Pediatrics (la revista de dicha academia) ha aceptado un artículo tan limitado y mal diseñado, pero al menos la reacción de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome (el grupo de trabajo contra la muerte súbita del lactante) de dicha academia sí es digna de resaltar porque deja en evidencia la lenta pero continua consolidación de lo que yo considero como la nueva corriente multidisciplinar de la ciencia del sueño infantil dentro de sus filas. 

Lo que quiero decir con esto es que si hasta ahora todas las recomendaciones de la AAP sobre el sueño infantil se basaban en la "pediatría tradicional del sueño", para la cual el sueño del bebé durmiendo en solitario y sin lactancia materna es el modelo de sueño saludable, poco a poco empiezan a consolidarse los trabajos de autores que investigan desde otra perspectiva, más abierta a los conocimientos de disciplinas como la antropología y la biología evolutiva, y que nos enseñan que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre y, por lo tanto, ese es el modelo de sueño saludable en el que se deberían basar todas las investigaciones. Y lo mejor es que estas nuevas investigaciones empiezan a influir en el criterio de los que realizan las recomendaciones.

Hasta ahora siempre he pensado que los miembros de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome eran el ejemplo perfecto de expertos de la "vieja escuela", más que nada por su rechazo unilateral al bedsharing, o colecho con el bebé compartiendo cama. Pero he aquí que en la respuesta de dos miembros del grupo, Moon y Hauck, al artículo de Paul et al, puede leerse un avance importante hacia mi esperado cambio de paradigma. En primer lugar, se esfuerzan mucho en defender el Roomsharing, algo que me sorprende ya que utilizan argumentos antes utilizados por los que más critican su aversión al Bedsharing, como la importancia de la lactancia materna (que se ve beneficiada con la cercanía entre madre y bebé por la noche), y la incertidumbre sobre si realmente es seguro y apropiado que un bebé de 4 meses tenga un sueño consolidado, teniendo en cuenta de que las evidencias apuntan a que no lo es

Pero la guinda del pastel es que ya por segunda vez (la primera fue en la actualización de sus recomendaciones oficiales, pero muy sutilmente) abren la puerta a la posibilidad de que realizar bedsharing sea, en ciertas circunstancias, la posibilidad más segura para el bebé. 

Ante la advertencia de Paul et al. de que los padres que comparten habitación con su bebé tienen más posibilidades de meterlo en su cama en algún momento de la noche, en contra de las recomendaciones de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome, y que esa es una razón de peso para sacar al bebé de la habitación lo antes posible, Moon y Hauck responden: 

Esto es realmente preocupante y refuerza la necesidad de que los profesionales de la salud hablen con los padres sobre la importancia de preparar la cama de los adultos proactivamente ante la posibilidad de que se practique el Bedsharing en  medio de la noche. En las recomendaciones para un sueño seguro del año 2016 se reconoce que los padres pueden llegar a dormirse con sus bebés mientras los alimentan, por lo que se recomienda que se quiten almohadas, mantas y otros equipamientos de la cama adulta si existe la posibilidad de que esto ocurra. 

Esto viene de decir que ante el riesgo de que los padres por compartir habitación aumenten la probabilidad de meterse al bebé en su cama, es más recomendable para la seguridad del bebé preparar la cama para que se coleche con seguridad que sacarlo de la habitación.

Y esto, conociendo el desarrollo histórico de la investigación sobre muerte súbita del lactante y las diferentes recomendaciones realizadas a lo largo del siglo XX, es un gran paso hacia el cambio de paradigma, esto es, el ejercicio de una pediatría del sueño más independiente de los prejuicios culturales, morales, religiosos y económicos y mejor informada sobre la naturaleza humana y, concretamente, la diada madre/bebé. 

Os podrá parecer un avance pequeño, pero llevo tantos años leyendo artículos diseñados por y para la vieja escuela, que este paso en lo que yo considero la dirección correcta me llenan de esperanza. Así que a pesar de que Pediatrics ha aceptado esta vergüenza de artículo y, encima, la AAP le está dando bombo; a pesar de que los medios están divulgando con la falta de rigurosidad y honestidad que les caracteriza; a pesar de los pesares, que Moon y Hauck no aprovechen este trabajo para echarse directamente para atrás recomendando que el bebé duerma en otra habitación, y en lugar de ello defiendan el compartir habitación con él usando argumentos de los defensores del colecho, es una noticia estupenda.

Mi agradecimiento y admiración por todos estos investigadores como McKenna, Ball, Gettler, Blair, Bergman, Olza, etc., que hacen ciencia en contra del sistema establecido y, poquito a poquito, están consiguiendo el cambio. 

viernes, 9 de junio de 2017

5 RAZONES POR LAS QUE NO DEBES DORMIR CON TU HIJO


1- Porque es una norma instaurada en nuestra sociedad occidental industrializada hace a penas unos centenares de años por las razones que tan bien resume James Mckenna en una tabla en una de sus revisiones, y que te adjunto a continuación.  Ninguna tiene nada que ver con la evidencia científica. 





























2- Porque para algunos profesionales de la pediatría del sueño, el hecho de que dormir en compañía de su madre (recibiendo lactancia a demanda) sea la manera natural de dormir de la criatura humana les trae al pairo, y les parece un argumento que peca de naturalismo (esto es, pensar que lo natural es siempre mejor que lo artificial).

3- Porque la pediatría del sueño occidental ha naturalizado el sueño en solitario (esto es, investiga y actúa como si dormir en solitario y sin recibir lactancia manera sea la manera natural de dormir del bebé humano y, por lo tanto, el modelo de sueño saludable). Trayéndole al pairo el punto dos. 

4- Porque interfiere en tu relación de pareja. Aunque, claro, tener un hijo en sí interfiere muchísimo en la relación de pareja. Yo que tú me lo pensaría porque en cuanto llega el bebé estará presente en tu vida las 24 horas del día los 7 días a la semana, aunque intentes huir de él por la noche cerrando la puerta de su cuarto. Y nada será lo mismo, lo que no es obligatoriamente malo. 

De hecho, cuando te dejas (al fin) llevar por la evidencia de que tu hijo necesita estar contigo por el día y por la noche, es alucinante. Intenso y alucinante. Y dormir con él durante esos poquísimos años que dura su infancia (que será el tiempo que él querrá dormir contigo) te proporcionará y le proporcionará experiencias preciosísimas de amor, calor, emociones, abrigo, regazo, olor a bebé y olor a mamá, olor a teta, olor a cabecita de bebé, olor a cabecita de niño que ha pasado toda la tarde en el bosque, y "mamá te quiero"s a las tantas de la madrugada, precedidos por ese "mamá teta" que a veces tanto temes (además de dormir rebozada por niños, si tienes más de uno, o en los 10 cm del extremo de la cama, aunque esta mida 3 metros, y levantarte algún que otro día mojada por el pipí de tu minicompañero de almohada).

Cierto que el sexo con tu pareja podrías hacerlo en otro sitio diferente a la cama matrimonial, o cuando el bebé está en sueño profundo, o a cargo de la abuela (es cuestión de imaginación) y dejar la susodicha cama matrimonial y las horas de sueño como cama y sueño para todos, y acumular amor y calor familiar las 24 horas del día. (Y funciona. De hecho, nosotros con ese método hemos hecho 2 bebés más). Pero vamos, que todo lo anterior tal vez no te compense el no poder echarte unos polvos y quedarte dormido sin tener que cambiar de sitio, y sea mejor perderte el colecho con tu criatura y estar lidiando con ella unos cuantos años hasta que le convences que ¡a dormir a su cuarto!, faltaría más que ahí mandas tú y a ver si se te va a subir a la chepa. 

Hay por ahí unos métodos con los que aprendes a ignorar su llanto y desconectarte de sus sentimientos (y los tuyos), vendidos por unos doctores que te quitarán la culpa con cuatro palabras bien dichas apoyadas en esa ciencia que naturaliza el sueño en solitario. Sí, esa ciencia que está siendo desenmascarada y desplazada por la otra ciencia del sueño infantil de más reciente producción, la que hacen los investigadores que denuncian dicha naturalización y hablan de las necesidades primales del ser humano. Y que encima no venden nada, porque se les ve muy poco en los medios de comunicación de masas, y como el colecho no da beneficios económicos, pues se quedan así, a dos velas y sin ganarse un extra vendiendo métodos de adiestramiento, lociones, medicamentos, hierbecitas, yogures y leches "maternizadas" especiales para la noche (dicen que les añaden triptófano y tal) y artefactos que vibran, laten y hacen shhhhhhhhhhhhh para que el bebé se duerma.

5- Porque en los viejos estudios científicos sesgados e imprecisos (ni siquiera diferencian entre los tipo de colecho ni las motivaciones para realizarlo) concluyen que colechar es malísimo para todos y para todo. Estudios más recientes, más rigurosos, objetivos y precisos, aseguran que el colecho intencionado es bueno para padres y bueno para hijos, pero eso lo ignoran los pediatras que te venden los métodos de adiestramiento mencionados en el punto 4. Y si ellos que saben mucho porque pertenecen a todas las asociaciones del sueño planetarias, los ignoran, por algo será. Aunque el "será" tenga más que ver con sus intereses económicos y prejuicios culturales que con su vocación científica. 

Y por último, si las cinco razones no te convencen, pues solo te quedan dos opciones:

1- No coleches porque no te sale de......... sin más. Si no te da la gana, pues no te da la gana. Faltaría más. 

2- Colecha y colecha con placer. Disfrútalo intensamente. Dura muy poco. Tal vez haya noches largas, pero los años son muy cortos




jueves, 8 de junio de 2017

DORMIR CON EL BEBÉ: ¿SÍ O NO?


Hasta ahora la Academía Americana de Pediatría lo tenía bastante claro: aunque son extraordinariamente reticentes a que el bebé humano duerma en su localización natural ―esto es, en íntimo contacto con su madre―, al menos recomendaba que durmiera con ella en la misma habitación (o que sus padre o cuidadores principales), ya que el riesgo de muerte súbita desciende muy significativamente. Y esto a pesar de su visión "tradicionalista" del sueño infantil, profundamente criticada por muchos autores que defienden un abordaje más mustidisciplinar y abierto.

Pero parece que esta concesión (a medias) a la necesidad primal de nuestras criaturas de dormir al menos cerca de su madre todo un año enterito les picaba, y ya tenían ganas de poner los límites más pronto. Porque, si no, no se entienden que en su revista principal, Pediatrics, una de las más influyentes internacionalmente (si no la más) en el mundo de la pediatría, hayan publicado un artículo tan pobre, cuestionable y sencillamente mediocre como el que saldrá en Julio de este año, y que (desgraciadamente) ya podemos encontrar on line: 


Un artículo que de haber demostrado lo contrario de lo que piensan que han demostrado, por su diseño y metodología no lo publican ni en la "Revista de pediatría integral desorganizada y absurda de Villaqueteempujodeabajo"(*), pero como concluye lo que concluye  no sólo ha sido publicado en una de las revistas de más factor de impacto, sino que ya está siendo divulgado a diestro y siniestro por todos los medios de comunicación con secciones dedicadas a los padres.

Y os preguntareis ¿que concluye el dichoso artículo que María está que se sube por las paredes? pues que los bebés y sus padres duermen mejor en habitaciones diferentes, y que no es necesario que duerman "todo" un año juntos porque el 90% de las muertes súbitas ocurren los 4 primeros meses.

Este mensaje a los medios les ha encantado, por supuesto, porque encenderá debates, likes y shares por doquier. Y que salga en la venerada Pediatrics le da su (inmerecido) certificado de calidad. Ya veo a ciertos divulgadores sobre el sueño frotándose las manos porque tienen otro artículo "publicado en una revista muy importante" para apoyar sus (más que muy moral y científicamente cuestionables pero extraordinariamente rentables) métodos de adiestramiento del sueño en solitario. 

Pero dejadme explicar por qué este artículo es mediocre y nunca debería haber sido publicado en una revista de la categoría de Pediatrics. De hecho, os voy a explicar a fondo una sola razón. Hay más, porque el enfoque completo del trabajo es más que cuestionable, pero esta razón principal la vais a entender rápidamente y me sirve como ejemplo perfecto de lo chapuzas que son muchas veces los investigadores en sus ganas de demostrar sus hipótesis a toda costa, y de cómo los intereses culturales, sociales y hasta económicos son capaces de comprar incluso el respetado, y supuestamente objetivo e independiente, sistema de "peer review" (revisión por pares) de las publicaciones científicas.

El quid de la cuestión para mí es el siguiente: Todo el trabajo se basa en cuestionarios. No hay ni una sola medida objetiva del sueño de los bebés. 

¿Y por qué es esto tan importante?

Imaginad que un científico quieren saber como cantan una muestra de niños. Si cantan fuerte o cantan bajito. Se supone que cantar fuerte es malo porque irrita las cuerdas vocales. Para saberlo, en lugar de oír cantar a todos los niños lo que hacen es preguntar a los padres. Pero los niños están divididos en dos grupos: los niños de un grupo cantan en la misma habitación que los padres y los del otro grupo en una habitación diferente. Después preguntan a los padres como han oído el canto de sus hijos, si fuerte o bajito. Los padres cuyos hijos estaban en otra habitación oyen el canto significativamente más bajito que los que tienen al niño en la misma habitación. Entonces los investigadores concluyen que los niños que cantan en una habitación separada de las de sus padres cantan más bajito, por lo que dañan menos sus cuerdas vocales. En estas circunstancias no pueden sino recomendar que los niños nunca canten cuando se encuentran en la misma habitación que sus padres. 

Los autores de nuestro artículo protagonista han hecho exactamente lo mismo. Sí, así de surrealistas pueden ser algunos estudios científicos. 

Tal vez penséis que ésta es una comparación exagerada (¡los niños están durmiendo, no cantando!), pero fijaos: en el estudio en cuestión los investigadores valoran el sueño infantil mediante cuestionarios a los padres para comparar la calidad del sueño entre los  niños que duermen en la habitación con sus padres o en otra habitación, y llegan a la conclusión de que como los padres reportan más sueño nocturno y periodos de sueño sin interrupción más largos en los niños que duermen en otra habitación, estos realmente están durmiendo mejor, asumiendo por defecto que los padres que duermen separados de su bebé tienen la misma capacidad de valorar su sueño (en cantidad y calidad) que los padres que duermen con el bebé al lado. Y eso, señores, me parece a mí que es mucho asumir, sobre todo cuando las evidencias apuntan exactamente a lo contrario, ya que está demostrado que los padres que duermen lejos de sus hijos no tienen una apreciación realista de su sueño (o de las interrupciones del mismo: no siempre que el bebé está despierto los padres lo oyen). Por su naturaleza y objetivos este trabajo debería haber incluido obligatoriamente una medida objetiva del sueño infantil. Como mínimo la actigrafía, aunque dadas las limitaciones de esta técnica, especialmente con niños, hubiera sido mucho mejor una grabación con cámara de vídeo. Pero no lo han hecho.

Así que aunque los autores aseguran haber demostrado que los niños duermen más tiempo por la noche y periodos más largos de sueño seguido (a diferentes edades que van entre los 4 y los 12 meses, pero no quiero entrar en detalle), lo cierto es que solo han demostrado que los padres tienen esa apreciación. Claro, ellos reconocen esta limitación, pero no le dan importancia argumentando que los despertares que ocurren cuando bebé y padres comparten habitación ocasionan intervenciones no necesarias de los padres, afectando su sueño, y que es por eso por lo que los padres se quejan en la consulta del pediatra, por lo que es lo único relevante. O sea que, por delante de como duerma el niño, lo que realmente importa aquí es el sueño de los padres. Digo yo que, entonces, no pueden concluir ―tal y como hacen― que el niño duerme más y mejor, sino que los padres se enteran menos de (y por lo tanto intervienen menos en) los problemas de sueño de su hijo, y eso les permite dormir mejor. Y me pregunto por qué no dicen las cosas claras ajustándose a lo que realmente han observado. Será que vende menos esta versión más realista de sus conclusiones, ya que podría ser bastante cuestionable animar a los padres de bebés de 4, 6 o 12 meses a dormir lejos de sus hijos para que no se enteren cuando estos tienen problemas de sueño

Hay más limitaciones y muy importantes, pero me alargaría demasiado si las analizara aquí todas. De momento os cito brevemente algunas de las preguntas abiertas con las que me deja este artículo:
  1. ¿Cómo pueden asegurar los autores que las características del sueño que supuestamente tienen los bebés que duermen en solitario son más saludables que las de los niños que comparten habitación? Sí, ya sabemos que dormir bien y lo suficiente es importante. Pero ¿cual es ese "bien" y "suficiente" para la cría humana? Porque hasta ahora no veo que se haya demostrado que un sueño consolidado a los 4 meses sea más saludable que el sueño natural de los bebés que duermen como deben, esto es, en contacto con su madre y mamando a demanda (el, espero que ya famoso, Breastsleeping de McKenna). Este artículo, por lo tanto, parte de la naturalización del sueño en solitario realizada por la pediatría del siglo XX y ya denunciada por McKenna a principios del XXI. Una vez conocida la situación no veo que los que tanto defienden esta manera antinatural de dormir se molesten en comprobar si supone realmente un beneficio en el desarrollo físico, cognitivo o emocional del bebé, más allá de si los padres duermen mejor o peor lo que, dicho sea de paso, no depende tanto de la localización del sueño como de las expectativas que la pediatría del sueño nos mete en la cabeza
  2. ¿Como afecta a la lactancia a medio y largo plazo el sueño en solitario? Ya observan menos tomas nocturnas en los que duermen solos, lo que era esperable. Esta imposición del sueño en solitario tan temprana podría dificultar enormemente el establecimiento y continuación de la lactancia materna, tan fundamental para la salud de la diada madre/bebé. Algo muy importante a considerar si pretenden cambiar las recomendaciones oficiales sobre el sueño, especialmente porque en nuestra sociedad no se cumplen las recomendaciones oficiales sobre la duración de la lactancia materna ni de lejos. Digo yo que, para lanzar recomendaciones oficiales, no todo puede depender de que los padres duerman mejor si su hijo está en otra habitación. Porque esto nos lleva a la siguiente cuestión:
  3. ¿Qué pasa con todos esos beneficios, algunos ya descubiertos (favorece la lactancia materna, cambia la arquitectura del sueño de la madre y el bebé, para ciertos grupos de madres supone un mejor descanso, el bebé está más relajado, llora menos y se mueve menos, etc.) y otros todavía por descubrir, que son consecuencia directa del colecho entre madre y bebé? Pues pasa que en este artículo "se los pasan por el forro". O sea, los ignoran. Pero nunca debería ignorarse esta realidad tan compleja a la hora de recomendar a la población donde debe dormir sus hijos, digo yo. 
  4. Por otro lado, argumentan que como el 90% de las muertes ocurren los primeros 4 meses de vida y por eso no tiene sentido alargar más el dormir en la misma habitación con el bebé. Pero, ¿Sabemos acaso el peso que tiene el sueño en solitario como factor de riesgo en la población de bebés mayor de 4 meses? Yo no lo sé, y no sé si ellos lo saben o ni siquiera consideran la posibilidad de que poner a los bebés a dormir solos a partir de los 4 meses aumente significativamente la frecuencia de muerte (sea síndrome de la muerte súbita u otro tipo de muerte inesperada y súbita del lactante) a partir de esta edad. En cualquier caso, aunque solo un 10% de las muertes súbitas del lactante ocurran a partir de los 4 meses, si dormir en solitario aumenta significativamente el riesgo no debería ser ignorado a la hora de recomendar el sueño en solitario por la (supuesta) comodidad de los padres.
  5. Y por último: ¿Cómo pueden seguir publicándose artículos sobre el sueño infantil tan escandalosamente sesgados por los valores culturales del sector dominante de la sociedad occidental industrializada, y que se empeñan en convertir en evidencias científicas lo que ni de lejos lo son? Ya desde el principio del artículo el sesgo cultural es inaceptable: desde la advertencia a los padres de que si no sacan a los bebés a dormir fuera de su habitación antes de los 12 meses luego les costará mucho más, hasta la exclusión intencionada del colecho en la misma superficie (bedsharing), porque va en contra de las recomendaciones de la AAP. También asumen que un factor negativo de tener al bebé en la misma habitación es que hay más probabilidades de que se lo metan en la cama, considerando este comportamiento como "de riesgo" e ignorando observaciones como la realizada en un estudio reciente de Blair, en la que podemos apreciar como a partir de los 4 meses el colecho realizado en la misma cama en condiciones seguras es un factor preventivo de muerte. 
En conclusión: cuando veáis en los próximos días titulares asegurando que la evidencia científica dice que hay que sacar a los bebés de la habitación cuanto antes, no os los creáis. Están basados en un estudio mediocre, con un sesgo cultural en su diseño e interpretación inaceptable, posiblemente publicado en una revista de alto impacto por las limitaciones de un sistema, el de revisión por pares, que no escapa a la compleja realidad de la ciencia como mero producto de la sociedad que la crea y, por lo tanto, sujeta a sus determinantes culturales e intereses varios.

Artículo de interés:

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.












(*) La bromita viene a que en el mundo de las publicaciones científicas cuanto más local es una revista científica y más largo su nombre, generalmente menos impacto (y por lo tanto calidad) tiene.